Interesantísima propuesta del área de Cultura del Cabildo de Gran Canaria , que en su plan del fomento de la lectura lanzó un concurso, ya cerrado (¿Por qué llego tarde siempre a estas cosas? Últimamente llego tarde a tantas cosas), de microrelatos a través del móvil. Como se puede leer en las bases, los relatos, escritos en lengua castellana (admitiéndose el nuevo lenguaje sms), podían tener una extensión máxima de 160 caracteres (incluidos los espacios), y de temática libre.
Aún no se conocen los ganadores y en la página del concurso todavía se pueden leer los microrelatos enviados.
A ver si para la próxima vez me entero a tiempo y lo posteo para todo aquel que esté interesado en participar.
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6.6.08
Microrelatos
29.5.08
El Hombre Sin Sombra.
Era un día soleado y despejado. El sol no estaba en el punto más alto y provocaba una nítida sombra sobre todas las cosas y en todas las personas, salvo en él. Nadie parecía darse cuenta, algo lógico entre la multitud, pero había alguien carente de sombra. Ni siquiera levantando las puntas de sus botas creaba sombra bajo sus pies. Era como si la luz lo atravesara, como si fuese invisible para el sol.
Sólo cuando el hombre pasó cerca de un banco que se encontraba próximo a la salida del parque alguien se percató de su increíble característica. Fue un anciano que descansaba allí sentado el que lo notó:
- ¡Ese hombre no produce sombra alguna! - se dijo, y perplejo recordó una frase que alguien le dijo mucho tiempo atrás, y aquello le produjo una tristeza enorme por un hombre que no conocía. - "Un hombre sin sombra es un hombre sin sueños, sin esperanzas.". - Pero aquél hombre se ya se encontraba lejos de allí para escucharle.
6.5.08
Relatos Del Día Del Libro
El otro día en un post con motivo del Día del Libro, dejé como sugerencia que quien quisiera podía redactar algo (sin censura, pero con cordura), y nuestros amigos Sergio de Noches en Vela y Abián de Grand Melee aceptaron el reto e improvisaron sendos relatos cortos que, como no todo el mundo lee los comentarios, he decidido postear en la página para que todo el mundo los disfrute. De todas formas Sergio ya se me ha adelantado y en su propia página puedes leer el suyo (además de otros buenos relatos). Estas son las dos aportaciones:
Bajando La Cuesta, por Sergio.
Bajando la cuesta, con el más absoluto de los silencios a su alrededor, todo parecía brillar de forma especial. El humo de su cigarro se desvanecía en el aire y la ceniza caía al suelo formando un ruido estrepitoso que, sin embargo, no le distraía de su objetivo.
Siguió unos pasos más y se sentó en un banco. Era el único en el que no había nadie, y todo el mundo, que hasta ese momento callaba mientras dirigían su mirada hacia él, se giró y volvió a la normalidad de las conversaciones, las risas, los llantos y los juegos.
Él sonrió y echó la cabeza hacia atrás. Terminó su cigarro y tiró al suelo la colilla, la pisó y se puso de nuevo en pie. La gente volvió a guardar silencio.
Innumerable noches habré deambulado por el parque, y siempre veo el mismo banco. Parece indiferente a todo lo que sucede, aunque siempre paciente a que cualquier transeúnte se fije en él, invitando a sentarse.
Como hoy, suelo pasear cuando algo me atormenta y no puedo parar de dale vueltas en mi mente. Nunca me detengo, siempre voy andando. Si pensar un ápice en el tiempo, rumbo o lugar, camino por el parque, pero siempre pasando frente a ese banco.
¿Qué tiene de especial? ¿Por qué no lo han quitado nunca? Por una extraña razón, su embrujo me atrae poco a poco y finalmente decido sentarme.
Ahora lo entiendo todo. La vista del lago con sus aguas totalmente quietas parecen un espejo gigante. El reflejo de la luna, ilumina su superficie y el suave susurrar de las hojas llena mi cabeza de una melodía renovadora. La brisa, suave y fresca, es como un abrazo reconfortante como si del mejor amigo se tratase.
No hay palabras. No hay tristeza. Ningún pensamiento llena mi cabeza.
Tras unos minutos, me levanto y me vuelvo a casa, pero antes me giro, y miro al banco. Es un ser inerte, pero le saludo como a un amigo sabiendo que volveremos a vernos.
Muchas gracias a ambos.
Publicado por Fran en 1:46 PM 2 comentarios
Etiquetas: abián, grand melee, lectura, libros, noches en vela, ocio, relatos, sergio
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